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Envases hechos para quedarse con nosotros

envases reutilizables

De los vasos coleccionables de Nocilla a la lata de galletas danesas reconvertida en caja de costura. Los ejemplos de envases que se han quedado para siempre con nosotros son múltiples y variados. Digamos que su funcionalidad práctica ha rebasado el horizonte temporal para el que comúnmente se concibe el packaging.

En algunos casos, la intencionalidad estaba clara: crear un envase reutilizable. En otros, posiblemente sus creadores se llevaron una grata sorpresa cuando descubrieron que los consumidores le habían encontrado un nuevo uso. ¡Larga vida al envase!

Nocilla y los vasos de cristal ilustrados

Si hay una marca que ha amortizado como nadie el concepto de envase reutilizable esa es Nocilla. En los últimos años, ha lanzado al mercado ediciones ilustradas de sus vasos de cristal. Algunas, derivadas de colaboraciones con personajes públicos, artistas y cantantes, que dan un toque único y exclusivo al envase.

Como indica el economista experto en branding Francisco Torreblanca, Nocilla ha abrazado la idea de ‘colección’ para exprimir al máximo el binomio funcionalidad + emocionalidad. Una estrategia de marketing con éxito asegurado.

Cita de Francisco Torreblanca

Royal Dansk y la lata para aparejos de costura

Las galletas de mantequilla más famosas del mundo tienen origen danés, así como la lata de redonda de estaño azul que las acompaña. Una reminiscencia del pasado -de la posguerra, concretamente-, pero que a día de hoy sigue siendo el lugar predilecto de madres y abuelas de todo el mundo para guardar hilos, agujas, alfileres, botones y cualquier otro elemento de costura.

La caja originalmente fue un invento pensado para favorecer la buena conservación de las galletas y evitar que se estropeasen en el transporte. Pero posteriormente muchos consumidores lo empelaron como almacén de su kit de costura.

Nivea: un envase presente en todos los tocadores del mundo

Hablar de Nivea es hablar de la historia de otra lata, también azul, que ha prolongado su vida útil más allá de su cometido original. Lleva con nosotros desde 1911 y, desde 1925, luce ese característico color azul. Después de crema, ha podido alojar infinidad de útiles de higiene o cosmética: tiritas, apósitos, pasadores, pinzas, horquillas…

Tal y como destaca Carolina Luis-Bassa, directora del máster de marketing de la UPF-Barcelona School of Management, “es un producto icónico con una fuerza de marca muy similar a Coca-Cola”, que ha desarrollado “un valor sentimental” para muchas personas.

Imagen: Nivea

My TostaRica: imprime tu foto sobre una galleta

Imagen: Mytostarica

Otra de las marcas que ha conseguido elevar la categoría de su envase a otro nivel ha sido Tostarica, a través del proyecto “My TostaRica”. El objetivo es que los consumidores puedan personalizar sus galletas con fotos, dibujos o logos y recibirlas en casa dentro de un pack de 60 unidades ilustrado de manera muy especial: para un cumpleaños, para San Valentín, para el Día de la Madre, para Navidad…

El cliente solamente tiene que cargar su fotografía en la web de My TostaRica y seleccionar el diseño de estuche que más le guste. Et voilà! Ya tiene un regalo que, seguro, sorprenderá a quien lo reciba.

Una apuesta muy inteligente que no solo aúna la personalización del propio producto, sino que lo acompaña de un packaging diferente, estético y hecho para quedarse con nosotros ¡y que lo reutilicemos a nuestro gusto!

¿Qué otros envases conoces tú que se hayan quedado “para siempre” en nuestras casas?

Desde Puntes Packaging Partners, queremos recordarte que somos expertos en la gestión gráfica de los envases. Así que no dudes en contactarnos, ¡nos convertiremos en el aliado perfecto para perpetuar tu marca en la mente del consumidor!

Algunos trucos para hacer tu packaging memorable

  1. Piensa en su funcionalidad y en su estética: si es bonito y fácil de usar, será más fácil fidelizar a tu público objetivo.
  2. Incluye materiales biodegradables, reciclados o reciclables. La sostenibilidad es ya un valor incuestionable en el mundo del packaging, y los consumidores saben premiar a las empresas que se comprometen.
  3. Proporciona experiencias únicas. Sí, el unboxing está de moda. Pero aun cuando este tipo de “desembalado” de productos no es viable, es importante poder trasladar a los clientes una excelente experiencia de compra: tener cuidado en el detalle, indicar cómo se recicla el envase, sugerir nuevos usos, impregnarlo de aromas, incluir una tarjeta personalizada, ofrecer un buen servicio post-venta…
  4. Sé creativo. Simple, pero efectivo. Innovar en el diseño de packging está a la orden del día y ser un ‘early adopter’ de tendencias en tu envase te puede granjear un éxito de ventas.

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