¿Te gusta el chocolate? A la gente de tu alrededor, ¿le gusta? Aunque ahí fuera hay opiniones para todos los gustos, los datos nos muestran una realidad: que su consumo está aumentando en los últimos tiempos. Pero no de cualquier tipo de chocolate, sino del chocolate premium: aquel que nos proporciona una sensación de lujo asequible. Esto viene traído por una nueva tendencia en el mercado: la ‘indulgencia’. Y es que no hay nada más satisfactorio para las personas que poder disponer de un momento en el día para agraciarse por el trabajo realizado.
Pero, vamos por partes.
¿Qué es eso de la “indulgencia”?
Se trata de una forma de consumo emergente que se ha ido consolidando en los últimos años. Quizás las presiones por ser ‘fit’, unido a un contexto social en permanente cambio, incierto, veloz y, en cierto modo, desasosegante, hace que los consumidores encuentren felicidad y calma en los pequeños detalles. Uno de ellos, el consumo de chocolate.
Este producto proporciona un refugio a muchas tempestades que capeamos diariamente y, desde la pandemia, se ha notado un repunte en las opciones que lo ofrecen en combinación con otros ingredientes y texturas, como el caramelo o el crujiente, proporcionando una elevada experiencia sensorial.
Este aumento se lee en las cifras: según apunta Luker Chocolate, el chocolate con caramelo experimentó una tasa compuesta de crecimiento anual (TCAC) del 36,78% en el lanzamiento de nuevos productos entre 2020 y 2023. Innova Market Insights señala que el 65% de los consumidores compraron productos de confitería de chocolate en 2023, un tercio de ellos consumiéndolos semanalmente y un 18%, aumentando su consumo.

¿Cuáles son los atributos del chocolate indulgente?
El tipo de chocolate más consumido es el chocolate con leche, pero, sobre esa base, cada vez están ganando más popularidad tanto el chocolate negro como el chocolate blanco.
El ingrediente añadido más común es la avellana, pero le siguen de cerca la almendra y el caramelo. Todo aquello que añada capas de texturas y contrastes sorprendentes de sabores tiene garantías para triunfar entre las nuevas generaciones de consumidores, que han propugnado, al mismo tiempo, una vuelta a los orígenes. La “newstalgia” también es tendencia y se explica por el deseo de encontrar los sabores de siempre, con ese saber hacer tradicional, artesano y de alta calidad, combinados con giros emocionantes y novedosos.
Los sabores de chocolate acaparan cuatro de los cinco primeros puestos en sabores dulces de panadería. ¡Cuatro! Y el crecimiento continúa con sabores familiares y comunes como la mantequilla, el azúcar moreno o la canela. Y es que los datos nos vuelven a indicar que los sabores marrones e indulgentes con gustos suaves crecen más rápido, pero sin perder de vista que los frutos secos, el caramelo y/u otros añadidos son altamente buscados y deseados por los consumidores. Un renovar basándose en la tradición.
Tampoco la Generación Z o los Millennials tienen las mismas preferencias que los baby boomers o la Generación X. Por eso es importante conocer a nuestro público objetivo y diversificar y adaptar nuestros productos. Pero algo sí tienen en común todas estas generaciones: creen en el chocolate como capricho indulgente.

¿Qué buscan los consumidores en la experiencia de tomar chocolate?
Comer chocolate – todos estaremos de acuerdo – supone mucho más que satisfacer la necesidad alimenticia básica de los seres humanos. Es un alimento especial, reservado al placer, y como tal hay que concebirlo. La indulgencia pasa por fomentar conexiones emocionales con los consumidores a través de experiencias memorables. ¿Cómo las creamos?
Con sabores enriquecidos, ingredientes de alta calidad y texturas agradables, pero también apostando por el atractivo físico tanto del producto como de su envase, que además tiene que garantizar un consumo confortable. Sin artificios, con sencillez y con clase, haciendo de ese momento una experiencia afable, relajada y única.
Del mismo modo, se espera de los nuevos lanzamientos que cada vez estén más comprometidos con el medio ambiente y las prácticas sostenibles, el comercio justo y la producción controlada. Y que existan cada vez más opciones para tomar chocolate sin lactosa, gluten, azúcares, aceite de palma o grasas animales. Los consumidores están dispuestos a pagar más por productos que se alinean con sus valores y que cumplen con sus expectativas.

Cómo deben ser los envases para chocolate
El packaging es muy importante para conservar todas las características y propiedades del chocolate. Este alimento es sensible a la oxidación, la humedad y la luz, por lo que debemos garantizar que el envase es hermético y permite mantener el producto en óptimas condiciones.
El formato y material depende mucho del tipo de chocolate, pero generalmente se apuesta por envases flexibles que se adapten al producto: desde bolsas stand-up o doypacks de fondo plano más ideales para chocolate en unidades o porciones, hasta bolsas de aluminio para el chocolate en polvo o doble envoltorio de aluminio y papel para las tabletas.
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