A escasamente mes y medio de la Navidad, la temporada del año que más dispara el consumo y las compras, muchas son las marcas que ya han ‘vestido’ sus productos de fiesta.
Redecorar los envases con motivos navideños ha dejado de ser solo una opción. Ahora se ha convertido ya en un ‘must’ muy rentable para las marcas. Por eso, estos días es habitual ver packagings de colores vibrantes asociados a la Navidad, como la utilización de tintas metalizadas o los clásicos rojo, verde o dorado; elementos gráficos añadidos al diseño como árboles y abetos, bolas, gorros de Papa Noel, trineos o renos; o también lazos, envoltorios o bolsas de regalo tematizadas.
En medio de todas estas novedades, un formato que triunfa especialmente en alimentación es el doypack. Te mostramos algunos ejemplos que verás en los lineales:







Seguramente lo habrás visto más comúnmente -e, incluso, usado- en los ‘refills’ de los jabones líquidos, pero ¿conoces el origen de este envase?
‘Doypack’: de 1963 a 2024
La historia del doypack se remonta a 1963, cuando el ingeniero Louis Doyen era director general de la empresa francesa Thimonnier. Su motivación principal era crear un envase ligero, práctico y adaptable a diferentes tipos de productos. El nombre proviene directamente de la suma de su apellido ‘DOYen’ y del vocablo ‘pack’.
Se trata de un contenedor o bolsa que se mantiene en pie gracias a la forma de su base. Esta permite al producto permanecer estable en posición vertical en el lineal. Su diseño favorece una presentación atractiva, con etiquetas y elementos gráficos fácilmente distribuidos en el espacio del envase. Además, suelen incorporar cierres resellables, como boquillas y cremalleras, permitiendo a los consumidores una mejor conservación del producto en condiciones óptimas y durante más tiempo. Previene, de este modo, el desperdicio alimentario, y esta es otra de las facetas por las que se está haciendo tan popular: su sostenibilidad.
No solamente puede fabricarse con materiales reciclados o reciclables, sino que se trata de un envase altamente flexible que permite reducir la cantidad de material empleado y, consecuentemente, el peso, lo que también hace más ligero su transporte y distribución.
La empresa francesa Sealester, especializada en sellado digital y producción de bolsas ecodiseñadas, apunta a que la reducción del material podría ser hasta del 80% si comparamos lo que necesitaríamos para fabricar dos botellas de 250 ml frente a un doypack de 500 ml.
Resulta especialmente cómodo para almacenar alimentos y líquidos, pero también cosméticos, polvos o cápsulas. Los materiales más usados son el polietileno monomaterial, el polipropileno, materiales laminados en múltiples capas o papel Kraft con una delgada capa de plástico en el interior. Cada uno de ellos permite incorporar propiedades barrera para mejorar la conservación y vida útil de los productos, fundamentalmente en lo relacionado con la oxidación, humedad, gases y luz ultravioleta.
Tendencia en packaging
Con todas las ventajas mencionadas hasta ahora, no nos sorprende que el doypack sea un envase cada vez más fácil de encontrar en Navidad. Puede alojar una gran variedad de productos, es sostenible, versátil y fácil de transportar y, además, permite dar rienda suelta a la creatividad de los diseñadores.
Como está pensado para ser hermético, ayuda a preservar la frescura de los productos. Esto es un aspecto muy importante para alimentos que se consumen con menos frecuencia durante las fiestas, como los turrones, galletas y chocolates. La facilidad de apertura y cierre permite disfrutar del producto en diferentes momentos, sin necesidad de tomarlo todo de una vez. Y es lo que habitualmente suele ser el caso de los dulces navideños, cuyo consumo se espacia durante semanas.
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